Ávila, finales de mayo de 2022
A los numerosos miembros de la familia Caro García
Querida familia:
Finalmente, después de dos años largos de pandemia, a consecuencia del malhadado Covid 19, puedo anunciar a todos que este año
SÍ HAY BULARROS 2022.
¡Ya era hora!, pensarán algunos. Afortunadamente, este desgraciado bienio hemos tenido la fortuna de saber unos de otros a través del chat o tertulia “Amigos del Molino de Bularros”. Gracias a todos por vuestra buena acogida, gracias por vuestra viva y animosa participación. La informática amiga ha sustituido brillantemente a la gran encina de Bularros, que seguramente nos ha echado de menos los dos últimos años.
He repasado con calma el abundante repertorio de nuestra tertulia informática. De fallecimientos, sólo recuerdo el del padre Miguel Aragón, hermano de José Matías, salesiano, que falleció en Córdoba en abril del año pasado. Muchos de nosotros, a parte la familia Aragón Caro, y especialmente de los mayores le conocimos y le recordamos, sobre todo cuando venía por Puebla Larga en verano, con su sonrisa sempiterna y su empuje de salesiano joven… de 94 años.
También conocimos en el mismo mes de abril de 2021 los problemas del último hijo de Tono y Yolanda. Afortunadamente, el pequeño Antonio -uno más de la larga saga de los Antonios en nuestra familia- está bastante bien, tiene vida para dar y sobrar, y con sus dos años agota a la abuela Marisol cada vez que corretea por su casa y su jardín. Es una gran alegría para todos.
Los finales del año pasado, y lo que llevamos de este, han sido bien complicados para Charo, de la primera fila de la familia Rosario Caro e Isabelo. Primero fue el dichoso Covid, luego una complicación de corazón, con importante intervención quirúrgica. Finalmente, por si era poco, una bacteria se metió de okupa en su rodilla; fuera prótesis, antibióticos masivos y casi tres meses con la pierna estirada sin poder moverse para nada. Los últimos datos son esperanzadores: la bacteria ha podido ser desalojada -casi con la misma dificultad que a uno de los okupas de actualidad- y el próximo treinta de mayo le arreglan de nuevo la rodilla. Esperamos tenerla con nosotros bajo la encima de Bularros.
De la familia de Antonio Caro y Carmen, el mayor, Antonio, sigue reponiéndose poco a poco de su grave enfermedad bajo la supervisión de su hermano médico Alfonso Carlos y, por supuesto, de los cuidados y el cariño de Josefina.
La nota más triste fue el fallecimiento en accidente de Vitu, hijo de Mari Aragón Caro y Vicente Miñana. Lo sentimos todos y todos expresamos nuestro cariño hacia él y los suyos. Nos queda el recuerdo de su presencia animosa en el último Bularros que hemos celebrado.
Y el acontecimiento más alegre ha sido sin duda el nacimiento del segundo nieto de Miguel Sánchez Caro y Teresa, hijo de Isabel y Jorge. Tiene dos meses, está bien, se llama Manuel y es, hasta ahora, el último capítulo de nuestra larga familia. Enhorabuena.
La noticia de estos últimos dos meses ha sido la recuperación de una nieta y una biznieta de Teresa Caro, hermana del abuelo, bisabuelo, tatarabuelo Benjamín Caro. La nieta es Mercedes, hija de Matías Ramírez y Anita Oñate, a quienes conocí, siendo yo un niño, en El Bosque, Cádiz. La biznieta es Ana Luisa, nieta de Matías y Anita. A esta ya la conocéis, porque se ha incorporado a nuestra tertulia. A Mercedes esperamos conocerla en Bularros este año. Os adjunto una fotografía del matrimonio Matías Ramírez-Teresa Caro con sus hijos. Observad los rasgos clásicos de los Caro en la cara de “la mamá Teresa”, como la llamaban siempre sus hijos y nietos en Jerez de la Frontera. La familia se expande y, como decía Miguel Miñana, esto empieza a oler a Macondo.
Ahora, vamos a la organización. Como otras veces, nos reuniremos el segundo sábado de julio, que este año ea el día 9. Alrededor de las cinco y media de la tarde nos congregamos en la iglesita de Bularros. Celebraremos la misa y rezaremos por toda nuestra larga familia. Desde allí iremos a buscar la sombra de nuestra querida encina. Cada familia lleva su merienda y las bebidas correspondientes. Lo compartiremos todo, degustando las especialidades tradicionales de cada casa. Luego, para los más aguerridos, la emocionante marcha al molino -desgraciadamente cada vez más en ruina- y a las peñas de la vieja poza. El final, como siempre, en Los Valencianos, para tomar un helado, un granizado o lo que cada uno quiera. Parece que hará buen tiempo. Y el ánimo, el cariño y el buen humor están garantizados.
Un pequeño favor: este año no mandamos cartas por correo normal. A quien conozca a algún miembro de la familia que no esté en nuestra tertulia informática, le rogamos que le envíe por medios informáticos esta carta. No es bueno que perdamos todo el contacto con tantos miembros de la familia que estuvieron en Bularros y que hace ya algún año que no han venido. Por favor, haced de carteros eficaces.
Y nada más. Ilustro la carta con una foto de nuestra querida y majestuosa encina, además de la familia de Teresa Caro, como ya os he dicho.
Os esperamos con cariño y entusiasmo. Que nuestro Bularros 2022, después de la pandemia sufrida, sea una respuesta contundente, que ponga de relieve nuestras ganas de vivir y, cómo no, la fuerza y el cariño de nuestra gran familia.
Con un fuerte abrazo a todos y a cada uno desde Ávila,
José Manuel Sánchez Caro

