BULARROS 2023
Querida familia:
Últimamente cada año me toca a mí convocar al encuentro familiar de Bularros, que ya tiene larga tradición y es la ocasión para conocernos entre nosotros, una larga familia repartida por diferentes lugares de España. Si mal no recuerdo, la idea original de este encuentro fue de Marcelo, el hijo pequeño de los abuelos Benjamín y Felisa. Hasta cierto punto era comprensible, puesto que sus dos mujeres sucesivas, Ángela y nena, las dos hermanas entre sí, eran de Villaflor, pueblo fronterizo con Bularros. Entonces todavía vivían no pocos de los hermanos Caro, que fueron los troncos de nuestras diferentes familias.
El año 2012 así escribía Antonio Sánchez Caro:
El día 14 de Julio del 2012, se cumplen 25 años de las reuniones en El Molino de Bularros. Hace aproximadamente 25 años, expuse a tío Marcelo la idea de reunirnos toda la familia (los que quisieran, naturalmente). Marcelo Caro, que era un hombre tremendamente humano y sobre todo muy familiar, acogió la idea con gran alegría y ganas. Luego vinieron muchas cosas, pero indudablemente el alma máter de que esto siguiera adelante, se debe, sin lugar a dudas a los de VALENCIA, (¡qué gente más entrañable!). Un gran recuerdo para José María Aragón Caro, que disfrutaba con estas reuniones.
Esto quiere decir que hace unos 36 años que venimos encontrándonos ininterrumpidamente bajo los encinares y a la vera del molino de Bularros. Los más jóvenes se preguntarán: ¿Por qué Bularros? Y los más viejos les recordaremos, que en Bularros, aldea de Ávila, estaba la finca de la abuela Felisa con el molino de agua en su centro, y que allí nos veíamos en el verano de los años 1940 -cuando aún no existían las playas turísticas de Benidorm y Marbella- un buen puñado de hijos y nietos de los abuelos Benjamín y Felisa. Hoy pisamos los tomillos aromáticos de Bularros los nietos, biznietos y tataranietos de los abuelos Caro García. Es una bella historia que debemos continuar.
Una historia que siempre es igual y siempre distinta. Igual por el bello encinar que nos envuelve, el regato “Espinarejo” que a veces tiene agua, y las ruinas del molino, cada año más caído. Distinta, porque nos renovamos las personas, aunque permanezca el mismo cariño de familia. Igual también, porque algunas veces coincide hasta el día en que nos vemos, para llevar a cabo el programa, que esta vez os cuento con un retazo de la carta que yo mismo escribía el año 2017:
Un nuevo año, con el retraso debido (¡!), como tantas otras veces, os convocamos a la reunión de familia en el molino. Esta vez el calendario viene tempranero. El segundo sábado de julio -fecha tradicional del encuentro- cae exactamente el 8 de julio próximo. A las cinco y media tendremos la misa en la iglesita de Bularros, para rezar por los vivos y los difuntos de nuestra extensa familia. Luego iremos a merendar debajo de la encina, donde esperamos que la brisa del campo y el olor a tomillo alivien el calor de la fecha, como siempre ha sucedido. Llevaremos sillas y mesas. Los más valientes haremos después la excursión al lugar de la antigua poza, pasando por el viejo molino de agua. Una excursión por terreno casi de selva, ya que se trata de lugares hoy muy poco frecuentados, llenos de belleza y de aroma campero. Este año seguramente encontraremos todo muy seco. Pero no faltará el reguero de verde que señala el camino del antiguo regato, que lleva a la poza. Y terminaremos con los supervivientes tomándonos un helado en “Los Valencianos”, detrás de San Pedro en la ciudad de Ávila.
Parece que estoy escribiendo hoy, pero son palabras de hace seis años. Con ella os convoco a nuestro encuentro. Esta vez, en la misa de la iglesita de Bularros, además de rezar por todos, tendremos en cuenta al hijo mayor de Antonio Caro, a Antonio Caro Picón, que falleció el 23 de mayo pasado. Y nada más, de momento. Tendremos sillas y mesas como siempre. Compartiremos nuestras meriendas y haremos los más atrevidos la excursión a las ruinas del molino y las peñas donde estaba la poza-piscina de los primeros veraneantes del lugar. Pasad esta carta a los que no están en este grupo y pertenecen a la familia.
Os esperamos con los brazos abiertos como siempre. Y os mando a todos y cada uno un gran abrazo lleno de cariño y de olor a tomillo.


José Manuel Sánchez Caro
Ávila

