Estamos aquí por culpa de un canónigo
Efectivamente. No hay que extrañarse de lo que digo. Fue a principios del siglo XX, concretamente en 1906. En enero de ese año fallecía en Sevilla el querido arzobispo cardenal Marcelo Spínola, hoy en proceso de canonización. Un joven sacerdote de Benaocaz, José María Caro Romero, era entonces su secretario personal.

A raíz de la muerte del cardenal, el hasta entonces secretario personal -o «paje», como se decía entonces- se decide a hacer unas oposiciones a canónigo de la catedral de Ávila. Las gana, y poco después marcha a la ciudad de Santa Teresa, acompañado de dos sobrinos: Catalina Caro, que le hace de ama de llaves, y Benjamín Caro, ambos hermanos.
El canónigo y Catalina Caro pronto volvieron a Cádiz, que era la capital de su tierra. Pero Benjamín Caro encontró en Ávila a su media naranja, Felisa García.

Se casaron enseguida, en diciembre de 1910. Veintiocho años más tarde ya tenían trece hijos, la gran familia que aparece en la foto, que tenéis más adelante y que nos causa admiración.
Una foto de estudio
La foto de familia es evidente que se trata de una foto de estudio. No hay más que fijarse en el inmenso foco que ilumina al grupo, y que el fotógrafo no se preocupó de disimular. A ello, se añada el empapelado de las paredes, la solemnidad de los sillones donde se sienta el matrimonio y la seriedad de los componentes de cada miembro de la familia.

Se trata en efecto de una de las varias fotografías de familia que se llevaron a cabo en el estudio de los hermanos José y Francisco Núñez-González «Torrón», los fotógrafos abulenses por excelencia, cuya familia, originaria de Galicia, ejercía la fotografía en Ávila desde 1842.
Cuando se hizo esta fotografía, la firma de fotógrafos «Torrón» se dedicaba principalmente al retrato y a las fotos de estudio, y tenían su gabinete en la calle Isaac Peral, entre la iglesia de san Pedro y la actual entrada al Colegio Diocesano. A ese gabinete acudieron todos los miembros de la familia Caro García, que entonces vivía en el número 11 de la calle Vallespín.
Fue una de las últimas veces en que pudo reunirse el pleno familiar. Muy pronto, unos meses después de hacerse la foto, el mismo año de 1938, José María iba a fallecer víctima de una bala en el sitio de Teruel, de nuestra desgraciada guerra civil española. Y Conchita, que ya en la foto estaba embarazada de Mary, se marcharía con su marido José Matías fuera de Ávila a Puebla Larga. Sin contar los matrimonios inmediatos siguientes de Rosario (con Isabelo) y de María Teresa (con Luis). Pero esta es la continuación de la historia. Os la seguiré contando, con vuestra ayuda, como os digo un poco más adelante.
Los protagonistas de la foto

Observemos ahora la fotografía. En el centro, como un patriarca, el abuelo Benjamín, y a su lado la Abuela Felisa. Benjamín Caro había nacido en Benaocaz, Cádiz, y llega a Ávila recién terminada en Sevilla su carrera de derecho. Vino a esta ciudad, como ya he dicho, acompañando a su tío José María Caro, que había aprobado unas oposiciones a canónigo de la catedral abulense. Esto debió ser entre 1906 y 1910, porque este año se casaba con la abulense Felisa García, de una conocida familia de la ciudad, cuyo padre Balbino le dejaría a ella y a su hermana Luisa una serie de fincas en las cercanías de Ávila, entre ellas la que hoy pertenece al término municipal de Bularros, incluido el famoso molino, que da nombre a esta página y donde nos reunimos cada segundo sábado de julio desde hace más de veinticinco años.
El abuelo Benjamin, Gobernador de Huelva
Conocer la historia de la familia siempre es interesante. Hoy os presento un documento singular y curioso, además de interesante. Se trata del pase que tenía el abuelo Benjamín, cuando fue gobernador de Huelva a finales de 1935, para ir gratis en trenes y coches públicos por la provincia de Huelva y cuando se trasladase a Madrid.

En la otra parte del pase, podéis ver la fecha (24 de diciembre de 1935), cómo permitía al abuelo “viajar en 1ª clase y butacas”, y su firma, que está al final del documento.
Si queréis ver el pase más grande, solo tenéis que hacer click en la imagen.
Aunque, la verdad, no lo usó mucho. Veamos por qué.
El abuelo era en este momento miembro del partido Agrario, y tenía un cuñado, Nicasio Velayos (Cardeñosa 1867- Ávila 1951), que era diputado en Cortes por el mismo partido y había sido ministro de Agricultura desde mayo hasta noviembre del mismo año 1935. La verdad es que durante esta segunda República Española, que dura desde el 14 de abril de 1931 hasta el 1 de abril de 1939, los gobiernos fueron muchos y poco estables. Baste decir que se sucedieron en estos apenas nueve años 26 gobiernos. Y esto es lo que explica que el abuelo Benjamín fuera gobernador de Huelva apenas ocho días.
En efecto, va a Huelva a tomar posesión el 29 de diciembre de 1935. Y el 5 de enero de 1936 ya tomaba posesión su sucesor. ¿Qué había pasado? Muy sencillo. El primer gobierno de Miguel Portela Valladares, 15º de la República, duró un suspiro: del 14 de diciembre de 1935 al 30 de diciembre de 1935. Y al abuelo Benjamín la caída de este gobierno le privó de seguir siendo gobernador.
El mismo abuelo Benjamín me lo contaba con gracia. Aquí tenéis su foto más o menos en la misma época. En este caso es de cuando era alcalde de Ávila. Podéis agrandarla con un click.
Cuando fue a tomar posesión, le preguntaron qué deseaba. Respondió que una casa grande, porque tenía un familión (trece hijos) y… una radio, que era el instrumento tecnológico del momento. En realidad la familia no pudo trasladarse nunca a Huelva. Al caer el gobierno, deja automáticamente de ser gobernador. Para volver a Ávila, le ofrecieron el coche oficial. Pero él, muy dignamente, respondió:
– No. Ya no soy gobernador. Así que me volveré en tren.
Aquello cayó bien a los onubenses y en la estación del ferrocarril se juntó un buen grupo de gente a despedirle. Le aplaudían y gritaban:
– ¡¡Viva el señor Gobernaor!!
Y me contaba el abuelo, sonriendo socarronamente, que él oía los comentarios de quienes iban en el apartamento contiguo del mismo tren:
– ¡Los andaluces somos incorregibles! Viene un Gobernaor, ni su mare lo conoce, ¡y ya le tocan palmas!
José Manuel, Ávila, 18 de julio de 2018


